viernes, 12 de junio de 2009

Atravesando el proceso "desierto" para llegar al proposito de Dios

Juan 13:7: Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.

Reflexión: (Escrita el 22 de septiembre de 2008)

Quizás hoy muchos de nosotros, no podemos entender el proceso o el desierto por el que estamos caminando. En nuestra humanidad es normal sentirnos así, más las obras de Dios en nuestras vidas sobrepasan todo entendimiento. Lo importante es saber que en este desierto DIOS no ha soltado nuestra mano ni un instante, lo que sucede es que la desesperación no nos permite ver más allá de las circunstancias.

En Dios no hay casualidades, hay propósitos, y el propósito de Dios en cada uno de nosotros estaba establecido antes de que ÉL nos colocará en el vientre de nuestra madre, y cada uno de nuestros días marcados con la orden de su voz. Ya Dios habia declarado el caminar de cada uno de nosotros.

DIOS NOS AMA con amor indecible, y sufre con nosotros, ríe con nosotros y JAMÁS SE APARTA DE NOSOTROS. Tenemos que enfocarnos no en la prueba o en la circunstancia que estemos atravesando, como escuché alguna vez, sino en la bendición que está detrás de lo que aparenta ser nuestro gigante. Decir, Señor hoy no entiendo lo que estoy viendo, lo que estoy viviendo, pero sé que TÚ sí lo sabes, CONFÍO en que me llevarás hasta el otro lado sin que desmaye y no te pido que quites de mí la prueba, (pues la prueba me ayuda a crecer y a ser fuerte), sino que me ayudes a pasar a través de ella y pueda ser probado como el oro y salir del fuego BRILLANDO.

Nuestra fidelidad Dios la prueba y la recompensa. Siempre que estamos cerca de recibir la bendición que Dios nos quiere dar, el enemigo pondrá obstáculos e intentará desviarte del camino y el propósito de Dios, pero NADA absolutamente NADA pasa sin que DIOS lo permita, por lo que debemos confiar en que si estamos atravesando el valle de sombra de muerte es porque estamos en el propósito de DIOS (ÉL NOS DICE NO TEMÁIS PORQUE YO ESTARÉ CONTIGO, Salmo 23) solo debemos esperar a que sea ÉL quien nos muestre el camino. Luego de cada noche oscura, SALE UN SOL BRILLANTE que llena nuestros días de color y de esperanza, DEPENDE DE TÍ Y DE MÍ.

Así que si tenemos que llorar, lloremos; si tenemos que padecer, padezcamos; si tenemos que doblar un poco las rodillas, doblémoslas; pero no olvidemos que TODA NUESTRA VIDA ESTÁ EN EL PLAN DE DIOS y no habrá circunstancia que pueda estorbar la obra que ÉL quiere hacer en cada uno de nosotros y decir, Señor en medio de este dolor, de este desierto, te ofrezco para agradecer todo lo que has hecho por mí, hacer de mi vida una diferente, valiosa en tus manos, llena de tu amor y de confianza, y tu misericordia, sabiendo que tu me darás toda herramienta para vencer y alcanzar la bendición que tienes para mí, con la certeza de que TU ESTÁS CONMIGO.

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