Cambiados por su Poder...


Lucas 18:27 dice “Que lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios”.
Al leer ese versículo, no puedo dejar de dar gracias a Dios y reconocer su gran Poder. Muchas veces pensamos que nuestros procesos, nuestros desiertos y nuestras circunstancias nunca acabarán y que nuestro dolor no tiene consuelo. Personalmente, atravesé tantos desiertos y llegué a sentirme sola, vacía, vulnerable. Viví momentos de mucho dolor, conocí de cerca la infidelidad, la escasez, el vacío interior, el temor. Me inculcaron valores, me amaron, me cuidaron, me enseñaron a creer en Dios y en su Palabra, pero no conocía al Señor como hoy puedo decir que lo conozco.
Solo las experiencias con Él, al verlo obrar en nuestras vidas, nos permiten entender esa gran diferencia. En medio de los desiertos más áridos, su gran amor me alcanzó. Alcé mis ojos al cielo y decidí clamar al Único que era capaz de sanar mis heridas, de amarme, aceptarme con defectos y virtudes sin condenarme, de llenar ese vacío en mi corazón, de enseñarme lo que es el perdón, de darme la fortaleza y la confianza para volverme a levantar, de continuar. Que “aunque mi padre y mi madre me dejaren con todo Él me recogería”(Salmo 27:10), que aunque el mundo entero me diera la espalda y yo no tuviese confianza en mí misma y pensara que no era capaz, su amor y su misericordia eran suficiente. Que nada en este mundo me separaría de su amor (Romanos 8:38-39), que mi felicidad y mi caminar en la vida solo dependían de Él.
Finalmente, había comprendido que solo bastaba su Poder restaurador y transformador para ser una nueva mujer. Había recibido a Jesús en mi corazón y mi vida, ahora estaba en sus Manos. Puse mi confianza en el que TODO lo puede, oré sin cesar durante años, por mis hijos, mi familia, mi hogar, por aquel hombre que había sido mi esposo 16 años e incluso llegué a pensar, a pesar de mi fe, que no cambiaría. Fue entonces, cuando precisamente comprendí que lo que para nosotros es imposible, ES POSIBLE PARA DIOS y ¡Dios lo hizo!
En el camino nos desesperamos y creemos que Dios se olvidó de nosotros. Ciertamente aprendí, que nuestro tiempo, no es el tiempo de Dios. Su tiempo es perfecto. Dios me había mostrado una vez más, que como había hecho conmigo, lo había hecho de nuevo. Me recordó que Él sigue siendo Dios, en el caos, en el desorden, en el dolor, en la incertidumbre. Que nada se escapa de su Mano y que su Voluntad no te llevará, donde su Gracia no te proteja. ¡Hoy ese hombre ha sido cambiado y transformado por el poder de su amor! Le entregó su corazón y le sirve al Señor.
Algo que para mí era imposible, fue posible para Dios. Vi una vez más su poder y su fidelidad. Toda oración que esté dentro de su voluntad y sea parte de su plan es contestada, sin importar el tiempo. Dios no se limita a un cronos (nuestro tiempo), Dios opera en el kairos (su tiempo). Cuando todo ha sido ordenado por Él, sus promesas se cumplen. Muchas veces no entendemos los procesos de Dios, pero no es necesario entender, solo creer y persistir.
Si hoy atraviesas por procesos que no entiendes, por el desánimo, la frustración… Si hoy crees que no hay solución o respuesta para lo que has esperado por tanto tiempo, no pierdas la fe, ni dejes de confiar en Dios. En medio del silencio, Dios está trabajando a tu favor. Aférrate a lo que hoy comparto contigo, porque también lo hará en tu vida.
Dios tiene el Poder de cambiar tu ser, tu circunstancia adversar en algo posible!! Nuestro trabajo es creer, el de Dios es hacerlo!!

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